Íntimo y tenaz: la poesía de Yelitza Ruiz en "Variación de la escama"
Se realizó la emotiva y contundente presentación del libro Variación de la escama de Yelitza Ruiz, galardonada con el XVII Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2022. El evento tuvo lugar en el icónico Museo Fuerte de San Diego de Acapulco, donde se dieron cita autoridades, medios, lectoras y lectores, escritoras y críticos para acompañar una obra que irrumpe con fuerza lírica en el panorama contemporáneo. La tarde fue una celebración del lenguaje, una marea afectiva donde la poesía se volvió cuerpo, denuncia y herencia.
Desde sus primeras páginas, Variación de la escama se impone como una obra de “honda respiración mítica y política”, en palabras del moderador Alfonso Pérez. Ruiz entrelaza el mar y el cuerpo femenino como espacios de memoria, conflicto y ofrenda. “El agua no sólo es metáfora, sino herencia, cuerpo ancestral y testimonio”, señaló, destacando cómo el poemario convoca a abuelas, sirenas, diosas prehispánicas y mujeres costeras que habitan entre la sal, el deseo y la lucha. Su poesía rompe silencios, y abre una vía de relectura de lo íntimo como espacio de transformación social.
Las escamas, eje simbólico del libro, han sido en diversas culturas signos de protección, revelación, poder o transformación. Desde los dragones chinos hasta los rituales africanos o los relatos bíblicos, las escamas resguardan la vida. En este poemario, son una superficie viva que permite resistir, proteger la memoria y devolverla al mundo. Como lo sintetiza el Fondo de Cultura Económica: “La mar, la mujer y el linaje son temas que se unen por medio del agua como elemento de creación y sustento de la vida”.
La poeta Karel Iridian subrayó que Ruiz “retoma el hilo de su escritura más íntima, corporal y telúrica”, y construye una genealogía coral donde las madres, abuelas y brujas se conjugan en una voz que “vibra más que describe”. Para Iridian, el libro es también un ritual de regreso, una forma de recuperar el origen no como nostalgia, sino como afirmación vital: “Nadar es llegar a casa, saber dónde descalzar el cansancio”. La poesía de Ruiz teje con sensibilidad feroz.
Desde una lectura crítica, Ari González definió el libro como una obra de “eco-escritura feminista”, en la que convergen el manglar, la lengua náhuatl, los mitos, la biología marina y el duelo. Destacó su estructura fluida, el ritmo de sus poemas en prosa y la figura de la sirena como una imagen decolonial que subvierte los relatos patriarcales: “El discurso poético responde aquí desde el ritual, no desde el canon académico; lo hace con una fuerza tan orgánica como el tejido de un manglar”.
El escritor Charlie F. Ortíz compartió que nuevas voces femeninas le permitieron descubrir capas más profundas del texto. Describió el libro como un “poema líquido”, una obra que “sacude, arrasa y reconstruye”. Subrayó la potencia de la sección Sanjuaneada, donde la figura de la sirena cobra fuerza como símbolo de advertencia, renacimiento y poder femenino. “La poesía de Yelitza nos llena de agua, nos inunda, en ocasiones nos ahoga. Es un canto de sirena que nos reconstruye escama por escama”.
Uno de los momentos más memorables fue cuando la autora leyó en voz alta fragmentos del libro, entre ellos uno de Linajes del agua:
“Para hacernos de tu brisna hay que dejar flores y azúcar en tus bordes, Mamayuca (...) cómo hacer para cuidarte si nuestros días penden de sus rifles, ellos no saben que el oro no rinde, que no se bebe”. Versos que condensan el espíritu del libro: una voz que cuida, que denuncia, que canta desde la entraña del agua y del tiempo. Una poética que enfrenta la violencia con belleza radical.
Yelitza Ruiz cerró la presentación con una reflexión sobre sus orígenes como escritora en el sur del país, cuando la poesía era, en sus palabras, “el último género posible de mercado”. En medio de libros húmedos, precariedad editorial y la ausencia de comunidad, escribir era una forma de resistencia silenciosa. “Me hubiera gustado tener una comunidad de mujeres escritoras en mis primeros años; ahora sé que sí estamos, y que valió la pena seguir escribiendo”, dijo. Variación de la escama es, sin duda, un libro fuerte, luminoso y necesario: escama que protege, cuerpo que canta, marea que arrastra, pero también enseña a nadar.
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