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Reconocimiento de Derechos Culturales: Guerrero logra reforma constitucional histórica

El Estado de Guerrero concretó una reforma constitucional histórica al artículo 6º, que ahora reconoce explícitamente el Derecho a la Cultura como un derecho humano fundamental. Impulsada por la Círcula de Derechos Culturales, esta modificación es crucial para la pluriculturalidad del estado, garantizando la exigibilidad del derecho y la implementación de políticas públicas con perspectiva de género e intersección cultural.

La ilustración que acompaña el lanzamiento de la Círcula de Derechos Culturales muestra una máscara de tigre de la Danza de los Terroncillos, originaria de Metlatónoc, Guerrero, reflejando la gran riqueza pluricultural que ahora ampara la reforma constitucional.

Un avance histórico: reconocimiento explícito del Derecho a la Cultura en Guerrero tras impulso de la Círcula de Derechos Culturales

La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Guerrero ha marcado un hito histórico con la publicación de una reforma a su artículo 6º, que ahora reconoce de manera explícita el derecho a la cultura como un derecho humano. Esta importante modificación, que reforma y adiciona la fracción IX Bis al artículo 6º, es el resultado de una iniciativa impulsada por la Círcula de Derechos Culturales, una organización civil multidisciplinaria que agrupa a creadores de todas las artes y las ocho regiones del estado.

La iniciativa fue presentada en junio de 2022 y votada por unanimidad en noviembre del mismo año. Fue finalmente publicada en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero el viernes 30 de mayo de 2025 y ha entrado ya en vigor. Este logro es crucial para la difusión, promoción e implementación de los derechos humanos culturales para todas las personas guerrerenses.

¿Qué implica la reforma?

Según la reforma constitucional, el Estado de Guerrero garantiza el respeto, promoción y difusión del derecho a la cultura, así como la protección en el acceso a su goce y ejercicio pleno. Se define el derecho a la cultura como el derecho humano de todas las personas a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en sus beneficios.

En entrevista con Yelitza Ruiz, colaboradora de la Círcula de Derechos Culturales, se destaca la fuerza de esta modificación: "El reconocimiento visible dentro de la Constitución es importante porque anterior a la reforma solo se reconocía como el derecho al deporte, al medio ambiente y a la cultura, sin especificar a qué se refiere cuando hablamos de cultura".

La especificación es vital, ya que el derecho a la cultura no es limitativo solo para creadores o quienes ejercen disciplinas artísticas. Yelitza Ruiz enfatiza que la cultura "es esta totalidad de pensamiento, de tradición y costumbre en el cual está asentada la pluriculturalidad del estado de Guerrero". La reforma busca ejemplificar de manera concreta que este derecho abarca a la sociedad en general, incluyendo a los públicos.

Un cambio de paradigma para la cultura

El reconocimiento expreso y sustancial al Derecho a la Cultura es un avance histórico, que "ayuda a fortalecer la continuidad en la formación y atención a favor del derecho a la cultura".

Ruiz explicó que era fundamental que este derecho quedara específico en la Constitución local de Guerrero, un estado que resalta por sus ocho regiones, sus lenguas hablantes, y la presencia de pueblos originarios y del pueblo afromexicano. Este fundamento legal es esencial para hacer el derecho exigible.

"El reconocimiento de la identidad y dignidad de las personas, la libre determinación, autonomía y a la igualdad sustantiva en el acceso a los derechos culturales" también está garantizado, procurando que las políticas culturales se den con base a los ejes transversales de perspectiva de género, intergeneracional, e intersección cultural. Las autoridades culturales, además, promoverán la formación profesional en arte y cultura.

Los siguientes pasos: Del papel a la comunidad

Ahora que la reforma está en vigor, la Círcula de Derechos Culturales mantiene su compromiso. Aunque la ejecución y la implementación recaen en las instituciones, la Círcula continuará "observando, estar analizando cuáles van a ser, pues los siguientes pasos desde el ámbito de la competencia de las leyes que nos permitan fortalecer la exigencia de estos derechos".

Para la organización, el trabajo comunitario es indispensable para el avance y el principio de progresividad de los derechos humanos culturales. La Círcula promueve que la cultura deje de ser un "adorno" que "folkloriza y romantiza las condiciones de precariedad laboral y de seguridad social" de sus creadores, y se convierta en un eje observador que vincule a la comunidad con su historia y memoria oral, siempre priorizando el respeto y dignidad de todos los pueblos que componen el estado.

Yelitza Ruiz concluyó que la democracia se construye también en estos espacios de participación ciudadana, recordando que los derechos humanos culturales no tienen nombre, ni son exclusivos de los grupos que los promueven, sino que la facultad de la ciudadanía de promoverlos "facilita la socialización y la visibilización de estos derechos humanos, que son fundamentales en el ejercicio pleno de nuestra integridad, de nuestra identidad y sobre todo, de la gran riqueza pluricultural" de Guerrero.


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