De la destrucción de la paz: la historia del Nobel

DE LA DESTRUCCIÓN A LA PAZ

La Historia del Nobel

 

Alfred Nobel nació un día 21 de octubre pero de 1833 en Estocolmo, Suecia, en una familia arraigada en la ingeniería y la tecnología. Desde su infancia temprana, demostró un apasionado interés por la ciencia y la innovación. A lo largo de su vida, acumuló numerosas patentes por invenciones de gran relevancia, destacándose la dinamita como su creación más icónica, la cual revolucionó las esferas de la construcción y la minería y por desgracia también, fines bélicos. Estas invenciones no sólo le otorgaron una considerable riqueza, sino que también lo erigieron como una figura de gran influencia en su tiempo.

No obstante, el legado de Alfred Nobel trasciende sus éxitos tecnológicos. Fue un individuo de pensamiento profundo y orientado hacia la humanidad. Su interés por la paz y la literatura lo llevó a redactar innumerables ensayos, poemas y obras de teatro, de los cuales algunos manifestaban su inquietud por las consecuencias destructivas que sus invenciones podrían acarrear.

Un dato poco conocido es que en el año 1895, un año antes de su fallecimiento, Alfred Nobel escribió una obra teatral desconocida hasta entonces bajo el título “Némesis". Esta obra nos adentra en la trágica historia de Beatrice Cenci, una condesa que existió en la realidad y que, en 1559, afrontó un oscuro relato de incesto y violencia perpetrado por su propio padre. El texto teatral se caracteriza por estar lleno de fragmentos y pasajes altamente críticos con respecto a la Iglesia de la época. La brutal censura de esta obra recayó en manos del clérigo Nathan Söderblom, quien, de manera irónica, sería distinguido años más tarde con el Premio Nobel de la Paz en 1930. Sin embargo, Söderblom no logró su objetivo de silenciarla por completo.

Hoy en día, Alfred Nobel es recordado no solo por sus logros notorios, sino también como el autor de una obra subversiva que ha perdurado a lo largo del tiempo, desafiando la intolerancia. Sorprendentemente, solo un ejemplar de la obra sobrevivió a la amenaza de ser destruida por la censura, y este único ejemplar ha sido recuperado por uno de los responsables de los Archivos del Reino, donde se mantenía bajo estricta custodia. Finalmente, con la colaboración de la Academia Sueca, el Kungliga Dramaten (Real Centro Dramático) ha tomado la decisión de hacerla pública para que el mundo pueda conocerla.

Nobel, vivió la experiencia singular de leer su propio obituario de manera prematura, publicado erróneamente en un periódico, suceso que lo instó a reflexionar acerca del legado que dejaría tras su partida. En 1888, el hermano de Alfred Nobel, Ludvig Nobel, falleció y un periódico francés, Le Figaro, cometió un error y publicó un obituario que se refería a Ludvig como Alfred Nobel, el inventor de la dinamita. El titular decía esencialmente "El mercader de la muerte ha muerto". En el artículo, se condenaba a Alfred Nobel por haber amasado una gran fortuna a través de la invención de explosivos que habían causado la muerte y destrucción en todo el mundo. Alfred Nobel, al leer su propio obituario y ver cómo lo retrataban como un fabricante de armas y un mercader de la muerte, quedó conmocionado. Esto lo llevó a reflexionar profundamente sobre su legado y cómo quería ser recordado. Por lo tanto, el obituario erróneo de Alfred Nobel desempeñó un papel importante en la creación de los prestigiosos Premios Nobel que conocemos hoy en día y cambió la percepción que tenía Nobel de su propio legado, llevándolo a buscar una forma de contribuir positivamente al mundo antes de su verdadera muerte en 1896.

Los Premios Nobel así, se concebían en la mente de Alfred Nobel con la finalidad de reconocer y recompensar a quienes hicieran contribuciones de relevancia para el bienestar de la humanidad. En su testamento final, destinó la mayor parte de su fortuna para financiar estos premios en cinco categorías: Física, Química, Medicina, Literatura y Paz (posteriormente se agregó el Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel en 1968.) Su anhelo era honrar a quienes promovieran la paz y el avance de la humanidad. La primera edición de los Premios Nobel se llevo acabo en 1901, cinco años después de su deceso.

Un dato interesante acerca de las categorías de los Premios Nobel es que se rumora que originalmente, en su testamento, Alfred Nobel no incluiría un premio específico para la paz. La categoría de Premio Nobel de la Paz seria añadida al final, se cree, que influenciado por el incidente del obituario y por una conversación con la pacifista austríaca Bertha von Suttner, quien era una amiga cercana de Nobel y abogó fervientemente por la paz. En su testamento modificado, Nobel establecería que una parte de su fortuna debería destinarse a un premio que recompensara a la persona que haya trabajado más o mejor en la fraternidad entre naciones, en la abolición o reducción de ejércitos y en la celebración y promoción de congresos de paz. Desde entonces, el Premio Nobel de la Paz se ha convertido en uno de los galardones más prestigiosos y ampliamente reconocidos a nivel mundial, otorgado a individuos, organizaciones y movimientos que han contribuido de manera significativa a la promoción de la paz y la resolución de conflictos a nivel internacional.

Los Premios Nobel se han convertido en un emblema de excelencia en sus respectivos campos. Científicos, escritores, médicos y defensores de la paz de todo el mundo han sido distinguidos por sus contribuciones sobresalientes. El Premio Nobel de la Paz, en particular, ha desempeñado un rol fundamental en la promoción de la diplomacia y la resolución pacífica de conflictos. La vida de Alfred Nobel y la instauración de los Premios Nobel testimonian su anhelo de contribuir al bienestar de la humanidad y su visión de un mundo donde la ciencia, la literatura y la paz sean valoradas y celebradas. Su legado perdura a través de los Premios Nobel, los cuales continúan inspirando y reconociendo a aquellos que trabajan incansablemente para mejorar el mundo.